
Marzo 30th, 2009
Es lamentable e indignante que un servicio público elemental como un transporte eficiente sea inalcanzable a causa de la ineptitud y negligencia de quienes son responsables de garantizarlo, y más porque sabemos los inmorales salarios que cobran (que no ganan) a costillas de la gente.
Digo esto porque el “Macrobús”, proyecto recientemente inaugurado por el presidente espurio, ha venido a representar, más que una solución, un problema más en nuestra ya caótica ciudad. Quienes a diario tenemos que padecerlo, tenemos que tolerar la tardanza que a veces llega hasta la media hora, para abordar autobuses saturados de usuarios, verdaderamente hacinados como ganado, sobre todo en las “horas pico”, donde se vuelve imposible abordar, que es lo más frecuente en esos lapsos, y si alguien logra la odisea de hacerlo, inevitablemente permanece en la línea amarilla y prensado junto a las puertas corredizas, poniendo en riesgo su seguridad, todo esto, claro, para “optimizar” este transporte a costa de la eficiencia que debe tener y de la seguridad de los pasajeros. ¿Donde están los 80 macrobuses presumidos?
En estaciones como Alameda, en donde hay dos paradores por sentido y el consabido sobrecupo, no se sabe dónde se estacionará el chofer, obligando a quienes lo esperan a correr hasta el parador escogido, carrera que a discapacitados y adultos mayores les es imposible realizar. Al salir de los camiones, los ya peatones debemos sortear la falta de tapaderas en las estaciones y los socavones que se encuentran en varios puntos del camellón.Estas precauciones debe uno tomarlas si logra entrar y salir por los accesos destinados a ello, ya que no todos están abiertos, a causa de la falta de pasamanos que registran el pago, arriesgando sobre todo a los jóvenes a trepar a la estación o saltar para salir por el carril exclusivo. ¿Para qué inaugurar este sistema si no está completamente terminado? A todo esto se agrega la falta de información sobre las rutas alimentadoras y aparentes nimiedades como el que las lámparas en las estaciones estén encendidas las 24 horas del día, provocando un despilfarro de energía sin ninguna utilidad que pagan como siempre los ciudadanos.
Aunque se anunció que el sistema funcionaría hasta la media noche, hace unos días tuve que utilizar el servicio en la mencionada estación Alameda a las 10 p.m. Al ser casi las 11, el vigilante en turno se acercó a quienes esperábamos el vehículo y se limitó a replicar: “no hay camiones”, ante los airados reclamos que le hacía más de una decena de usuarios enfurecidos.
Los funcionarios responsables de esto no sobrellevan estas molestias, ellos disfrutan de vehículos suntuosos y choferes con cargo al erario y ya los legisladores panistas han endeudado al estado con más de 10 mil millones de pesos para financiar este ineficiente sistema y terminar de desquiciar el tráfico vehicular con dos corredores más.Todos sabemos que la verdadera solución al transporte en la Zona Metropolitana pasa por la construcción de una red de tren ligero; si esto no se hace, es porque el desgobierno panista está más preocupado por lucrar con este pernicioso proyecto con fines inconfesables y electoreros.
Atentamente Sergio Ramón Alba Asamblea de Redes y Movimientos Sociales de Jalisco (Aremos)
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